La gestión humana en el #fútbol

Que en Uruguay vivimos el fútbol con mucha pasión, muy pocos pueden negarlo. Que en cada instancia en que la #celeste emprende una cruzada hacia algún campeonato, vibran más de tres mil corazones, tampoco puedo pasar desapercibido o ajeno, nos guste o no.

Hoy estamos transitando lo que muchos llaman la #fiebre #mundialista. Y si, cada 4 años el país se paraliza, que digo el país, el mundo se detiene y empieza a jugarse otro partido.

Pero ¿qué implica todo esto? Algunos afirman que la felicidad viene dada en los genes, otros ponen el énfasis en el ambiente. Sin embargo, ya hay varios estudios científicos que confirman que uno no existe sin el otro. Afirmar que uno no necesita del otro, es tener una mirada miope sobre la cuestión. Para nosotros son dos caras de una misma moneda. Ya decía Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mis circunstancias”, ese yo que me reafirma mi existencia, y esas circunstancias que diariamente ponen a prueba mi felicidad en un mundo cada vez más vertiginoso y exitista.

Pero que tiene que ver la felicidad con el fútbol y la gestión humana. No hace mucho viendo el final de la Champion presenciamos dos momentos que fueron interesantes analizar desde el punto de vista de la gestión humana. #Salah y #Carvajal se fueron al vestuario llorando desconsoladamente, mostrando la total vulnerabilidad, algo no menor para las nuevas generaciones, los hombres si lloran. Lloran de rabia, de bronca, de frustración, lloran, y en público. Pero ¿qué fue lo que más asombró? verlos tan frágiles ante la casi inminente pérdida del #Mundial de #Rusia o que en algún punto estaban carvajal-salahmostrando sus emociones.

No nos vayamos tan lejos, más cerca, un joven futbolista uruguayo transitaba por un momento de tristeza semejante no por un golpe físico, sino por otro, uno emocional, quizá más fuerte que el vivido por sus colegas. Se había dado la lista del plantel que representaría a la #selección #uruguaya y  #FedericoValverde había quedado afuera.

Ahora bien,  qué nos llamó la atención de este último mensaje enviado a sus seguidores de las redes sociales, y que tanta repercusión tuvo ese sábado de invierno. Mensaje de fedeLa gente quería saber cómo estaría tomando este muchacho ese momento tan duro, ansiado y esperado. Lo interesante del mensaje fueron esas palabras que transparentaron los sentimientos “siento mucha tristeza, pero también estoy muy orgulloso”escribió, y si bien no es común que un deportista que está comenzando una carrera de élite se sincere de esa manera, no es menor que se haya expuesto y compartido con todos lo que pasaba en su interior. Sin lugar a dudas, creemos que atrás había soporte, acompañamiento y apoyo, suponemos que no sólo del cuerpo técnico, de sus compañeros, de la familia, sino que dejaba entrever que hay un alto componente de #inteligencia #emocional. Para muchos, como siempre sucede en estos casos su exclusión no entraba en la razón, pero recordemos las palabras de Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Ese #foul que le hacía la vida, muchas veces y en perspectiva ayuda a crecer y a seguir desarrollándose.

La pregunta que nos ronda es cómo analizar estas situaciones desde la mirada de la gestión humana. Hablar de gestión humana es hablar de #personas que integran #organizaciones, sea cual fuere su naturaleza; por lo que si hablamos de #fútbol, hablamos de #equipo, #roles, #objetivos, #competencias, #resultados.

Entonces bien, ¿por qué nos hace figura las lágrimas o las palabras de estos deportistas? Porque mostrar sus sentimientos, su vulnerabilidad, los humaniza, los convierte en mortales, dejan de ser esos super jugadores que ganan millones, que viven lujosamente y que, para algunos como es el caso de Salah, son casi héroes nacionales.

Como comentamos al principio del artículo, el determinismo sesga la mirada sobre la vida, el #paradigma de la #dualidad, o blanco o negro, o bueno o malo, o felicidad o tristeza, nos hace perder una parte importante de cada uno.

Sin embargo, ya el hecho de nombrar el sentimiento, lo visibiliza, y por ende nos hace un poco más “sanos” emocionalmente. Aceptar la frustración, es parte fundamental del desarrollo personal. Enfrentarla, mirarla a los ojos, reconocerla y darle su lugar, es el primer paso para levantarse potenciado y más fuerte.

Estos jugadores, cada uno desde su más íntima vivencia, se encontró son esa postergación del placer, los primeros teniendo que abandonar la final de ese campeonato, y el último, teniendo que consolarse con la sensación de que su juventud le dará revancha.

Desde el lugar que nos toca como gestores de cambios en organizaciones, trabajamos con personas, no lo olvidemos nunca; ya que tenemos el compromiso de acompañarlos en este transitar, de darle espacio para que el grupo transite por esos momentos, se reconfiguren en algunos casos los roles y los objetivos que como tal se había trazado, descubran esas nuevas sensaciones y que como último paso confíen en que los resultados serán los que tendrán que ser.

Un liderazgo fuerte, focalizado, ejemplarizante para esos niños que los miran como ídolos, un liderazgo que apoye el crecimiento personal y potencie las habilidades de cada miembro, hace que el equipo crezca también, porque al decir de Yalom[i] “lo que cura es el vínculo”, y por lo visto durante todo el proceso del Maestro Tabárez, existe un vínculo estrecho con cada uno de sus jugadores y entre ellos también.

En pocas palabras, no dejemos que se vayan solos al vestuario. Ese momento, es momento de acompañarlos, de estar, sólo con eso ya hacemos mucho. No los castiguemos cuando algo no funciona como queremos, seamos autocríticos cuando un #penal se ve atajado o bien se tira desviado. Hagamos que ese momento sea vivido como algo diferente, de puro #aprendizaje. Recordémoslo entonces cuando tengamos que dar feedback o sacar la tarjeta roja a un colaborador, porque si bien para esa persona será un instante de infelicidad, podemos hacer que lo retenga en su memoria como algo diferente y deje quizá de ser un trago tan amargo. En resumen, no perdamos de vista que la felicidad se compone de instantes, que hacen del camino, la recompensa.

Mag. Serrana Castro Mendizábal

ftdgestionhumana.org

ftdgestionhumana@gmail.com

[i] Yalom, Irvin. El don de la terapia. Ed. Emecé, Bs As, 2002.

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